Como una clase particular,
pero en grupo.
Ocho máquinas y nunca más de ocho personas: la instructora tiene tiempo de ajustarte la máquina, corregirte la postura y saber por dónde vas cada semana. No es una clase en la que te pones al fondo y esperas a que acabe.
¿Qué es el Pilates Reformer?
Una cama con muelles y poleas que acompaña tu movimiento. Trabajas fuerza, control y movilidad sin impacto en las articulaciones: nada de saltos ni de cargar peso encima.
Cada muelle se ajusta a la persona que está encima, así que la misma clase vale para quien no ha entrenado en su vida y para quien lleva años en el gimnasio. La máquina se adapta a tu cuerpo, no al revés. Pero la máquina es solo la mitad: la otra mitad es que haya alguien mirándote y diciéndote que bajes el hombro.
Lo que cambia cuando entrenas
dos veces por semana.
Dejas de arrastrar la espalda
Si pasas el día de pie en la fábrica o sentado al volante, el Pilates Reformer trabaja exactamente la musculatura que te está fallando. Es de lo primero que se nota.
Enderezas la postura
Hombros atrás, cuello suelto, pecho abierto. Se nota en cómo sales en las fotos y en cómo terminas el día.
Ganas fuerza de la que sirve
La que usas para subir la compra, cargar a un crío o pasar el día de pie. Sin machacarte las rodillas ni levantar hierro.
Recuperas el suelo pélvico
Trabajo específico de abdomen profundo y suelo pélvico. Clave después de un parto, y a partir de los cuarenta también para ellos, aunque de eso no hable nadie.
Te mueves mejor y te lesionas menos
Más movilidad, mejor control y más equilibrio. Las lesiones tontas —el tirón levantando algo, el mal gesto— dejan de aparecer tanto.
Sales con la cabeza despejada
Cincuenta minutos pendiente solo de respirar y moverte. Es lo más parecido a desconectar sin salir del pueblo.
Todo esto empieza el día que reservas la primera clase.
Ocho máquinas,
y ni una más.
No hay tres salas ni veinte aparatos esperando turno. Hay una sala, ocho reformers y una instructora que sabe por dónde vas. Es todo lo que hace falta.
Una sala, ocho reformers
Ocho máquinas y nunca más gente que máquinas. Cincuenta minutos de fuerza y control sin impacto, y ninguna clase igual a la anterior.
La primera es de iniciación y no cuesta nada: se explica la máquina desde cero, se va despacio y nadie te mira raro por no saber dónde va cada correa.
¿Lo tienes claro? La primera clase es gratis y ya somos sesenta en la lista.
Ven una vez.
Con eso nos vale.
No hace falta que nos creas ni que te convenzamos por escrito. Ven a una clase, prueba la máquina y decides tú. La primera es gratis, así que lo único que te juegas es una hora.
Quiero probarloLa primera clase
corre de nuestra cuenta.
Ven, prueba la máquina y decide después. No cuesta nada venir a probar y no hay letra pequeña debajo.
Ya somos 60 en la lista de espera
Dinos cuándo te viene bien.
Con lo que nos contestéis montamos los horarios. Literalmente: si ocho personas piden las nueve de la mañana, habrá clase a las nueve de la mañana.
Estamos de obras,
y te lo enseñamos según se hace.
Vamos publicando cada paso: el suelo, la luz, la primera máquina entrando por la puerta. Si te apetece verlo, síguenos.
La nave antesde empezar
Suelo ytabiques
Eligiendoel color
La primeramáquina
Dónde estamos.
En Los Corrales de Buelna, a doce minutos de Torrelavega por la autovía.
Horario
De lunes a viernes
Abrimos el 1 de octubre de 2026.
Hablamos
- WhatsApp+34 633 15 02 72
- Teléfono+34 633 15 02 72
- Emailhola@templonorte.es
- Instagram@templonortepilates
Las dudas de siempre.
¿Necesito estar en forma para empezar?
Al revés: la mayoría llega justo porque no lo está. Hay quien viene después de años sin hacer nada, quien sale de una lesión y quien no ha pisado un gimnasio en su vida. La clase de iniciación existe precisamente para eso, y además es gratis: se explica la máquina desde cero, se va despacio y nadie te va a mirar raro por no saber dónde va cada correa. Lo único que hace falta para empezar es venir.
¿Qué me pongo y qué tengo que llevar?
Ropa cómoda y ajustada —mallas o pantalón elástico y camiseta que no se te suba al tumbarte— y calcetines antideslizantes, que son obligatorios por higiene y por seguridad encima de la máquina. Nada de zapatillas: en el reformer se trabaja descalzo o con esos calcetines. Lo demás lo pone la máquina. Trae agua y poco más.
Tengo dolor de espalda, ¿puedo hacerlo?
En la mayoría de los casos sí, y suele ser justo lo que la gente venía buscando. Dicho esto, no te vamos a prometer que se te vaya a quitar, porque eso depende de qué lo esté causando. Lo que sí te pedimos es que nos lo cuentes al reservar, para adaptar los ejercicios desde el primer día. Y si el dolor es reciente o tienes un diagnóstico concreto, lo suyo es que te vea antes un fisioterapeuta y vengas con su visto bueno. Nosotros adaptamos los ejercicios a lo que te pase, pero no diagnosticamos ni tratamos: eso es de otro oficio.
¿Cuánta gente hay en cada clase?
Ocho como mucho, porque hay ocho máquinas y nunca metemos a más gente que máquinas. Ese es el motivo de que la instructora pueda ajustarte los muelles, corregirte la postura y acordarse de por dónde ibas la semana pasada. En la práctica muchas clases van con cinco o seis personas. No hay lista de espera dentro de la sala ni turnos para usar el aparato: la máquina en la que empiezas es tuya los cincuenta minutos.
¿Cuánto va a costar?
Depende de cuántos días vengas: 50 € al mes un día a la semana, 75 € dos días, 95 € tres y 105 € cuatro. Y si prefieres no atarte a una cuota, la clase suelta son 15 €. Sin matrícula y sin permanencia, y se paga con tarjeta, efectivo o Bizum. Te lo decimos ahora y no cuando vengas, porque nos parece raro tener que preguntar el precio de algo por teléfono: si no te encaja, mejor saberlo hoy los dos. Y la primera clase es gratis, así que puedes probar antes de pagar nada. Tienes el detalle completo en la página de precios.
¿Cuándo abrís exactamente?
El 1 de octubre. Abrimos de lunes a viernes, y las horas concretas de cada día las estamos cerrando con lo que nos vais pidiendo en la lista de espera: por eso el formulario pregunta qué horas te encajarían. Los de la lista son los primeros en saber el horario definitivo y en poder reservar, con una semana de margen antes de que se abra al resto del pueblo.
¿Por qué Pilates Reformer y no el gimnasio de siempre?
Porque el orden es distinto. En el gimnasio sumas carga sobre un cuerpo que muchas veces ya viene descompensado del trabajo; aquí primero se ordena el movimiento y luego se añade intensidad. La otra diferencia es que hay alguien mirándote: la instructora ve cómo colocas la pelvis o si estás tirando del cuello y te corrige en el momento, cosa que entre veinte máquinas y unos cascos puestos no pasa. No es que el gimnasio esté mal, es que resuelve otro problema.
¿Es verdad que es menos lesivo?
Sí, y tiene explicación. No hay impacto: no saltas, no corres y casi todo el trabajo se hace tumbado o sentado en la máquina, con la espalda apoyada. La resistencia no la pone un peso encima de ti, la ponen unos muelles que se regulan según la persona, así que la misma clase puede ser suave o durísima según cómo se ajusten. Eso no quiere decir que sea imposible hacerse daño —cualquier ejercicio mal hecho pasa factura—, quiere decir que el margen de error es mucho más pequeño y que hay alguien encima para corregirlo antes de que ocurra.
¿Esto es solo para mujeres?
No, aunque entendemos por qué se pregunta: en las fotos de casi todos los estudios salen solo mujeres. El Pilates Reformer lo hacen futbolistas, ciclistas y gente que se pasa el día cargando peso en el trabajo, y para un hombre con la espalda cargada y los isquiotibiales cortos es de lo más útil que puede ponerse a hacer. Aquí no hay clases de ellas y clases de ellos: hay clases.
Tengo más de cincuenta, ¿me viene bien?
Es de las mejores edades para empezar. A partir de los cuarenta y tantos se va perdiendo masa muscular y densidad ósea si no se hace nada, y el trabajo de fuerza controlada es de lo poco que frena eso sin castigar las articulaciones. La máquina se ajusta a cada persona, así que en la misma clase puede haber alguien de treinta y alguien de sesenta y cinco haciendo el mismo ejercicio con distinta resistencia, y los dos terminar cansados.
¿Cuántos días a la semana hacen falta?
Con dos vas bien. Uno a la semana mantiene y siempre es mejor que nada, pero los cambios llegan mucho más despacio. Con dos, lo normal es empezar a notarse en tres o cuatro semanas: primero es la sensación al levantarse por la mañana y al terminar el día, y algo más adelante ya la fuerza y la postura. Tres días es para quien se engancha, que pasa más de lo que parece, y hay cuota de cuatro para quien quiera hacer de esto su entrenamiento principal.
Trabajo a turnos, ¿hay clases que me encajen?
Sí, el horario está pensado justo para eso. Habrá clase por la mañana y por la tarde, en franjas seguidas de lunes a viernes. Tienes tu turno fijo cada semana, y si un día concreto no te encaja lo cambias tú mismo desde la aplicación, siempre que quede hueco en otra clase. No hay que llamar a nadie ni dar explicaciones. Las franjas exactas las estamos cerrando ahora mismo con lo que nos pedís desde la lista de espera, así que si te hace falta una hora rara, es el momento de decirlo.
¿Y si un día no puedo venir?
Lo cambias tú desde la aplicación: anulas tu clase y coges otra en la que quede hueco, sin llamar a nadie ni dar explicaciones. La idea es justo esa, que tener un turno fijo no signifique perder la clase cada vez que te sale algo. Con cuánta antelación hay que avisar y cuántos cambios entran al mes estará escrito en las condiciones que se firman, no en la cabeza de nadie.
¿No acaba siendo siempre lo mismo?
No, y es de las cosas que más sorprende a quien viene de una máquina de gimnasio. Cambian los ejercicios, el orden y la resistencia de los muelles, y con eso hay recorrido de sobra: el cuerpo no se acostumbra y la cabeza tampoco se aburre. Hay una progresión detrás: lo que haces en noviembre no es lo que haces en febrero, aunque la máquina sea la misma.
¿Se nos ha quedado alguna duda fuera? Pregúntanosla y te contestamos.
Octubre está aquí al lado.
Déjanos tu teléfono y serás de los primeros en elegir horario, una semana antes que el resto. Sin compromiso y sin dar la lata, que bastante spam tienes ya.
Calle Cataluña, 9